Objetivos

    Concienciar a población aragonesa de la existencia de una realidad creciente que no está regulada y que aleja a los diversos espacios cannábicos del tejido social en lugar de contemplarnos como una solución al problema de la desinformación y el prohibicionismo.

Participar y elaborar programas preventivos que informen sobre los riesgos asociados al cannabis, así como formar a los integrantes de los colectivos cannábicos sobre un consumo seguro, reforzar la seguridad de estos espacios por medio de colaboraciones mutuas (entre asociaciones, vecinos, representantes y autoridades), fomentar el uso responsable de la sustancia tanto de forma terapéutica como lúdica y, en definitiva, poder ejercer las actividades inherentes a una asociación cannábica dentro de un marco legislativo adaptado a una sociedad plural en constante evolución.

Colaborar con las autoridades pertinentes por la protección de la seguridad jurídica e individual de los usuarios cannábicos, así como también denunciar las arbitrariedades y malas praxis que pueda observar Arafac en contra de su naturaleza asociativa y la de los colectivos que representa.

Actualizar la visión general que tiene la sociedad y sus representantes sobre la cultura cannábica, por medio de la elaboración de eventos y proyectos encaminados a reforzar los vínculos de colaboración. Permitiendo de este modo que la experiencia de los integrantes de estos espacios sirva para compartir actividades (sociales, terapéuticas, formativas, entretenimiento...), que no tienen porque estar ligadas al cannabis, con los ciudadanos aragoneses.

La estructura organizativa y toma de decisiones de ARAFAC es asamblearia

Las personas pertenecientes a las asociaciones federadas eligen democráticamente en asamblea a la persona que va a representar legalmente a su asociación.

Las personas que representan a su asociación tienen un puesto orgánico en la junta directiva de Arafac. Esta Junta está compuesta por Presidente/a, Secretario/a, Tesorero/a y Vocalías con funciones específicas.

Las decisiones que toma la junta directiva de Arafac son tomadas en asamblea. Esta decide la hoja de ruta que tomará la federación en el año en curso y se reúne cuantas veces sea necesario para procurar el buen desarrollo de ésta.

La J.D. sintetiza sus decisiones a través de los grupos de trabajo. Estos están formados por personas voluntarias pertenecientes a las asociaciones federadas, que dedican su tiempo y esfuerzo por el buen desarrollo de esta.

Este modelo es fruto del trabajo intenso de muchas personas que cediendo en pos del pensamiento colectivo hemos sido creando y fusionando distintas propuestas que a priori parecían lejanas, logrando una construcción colectiva que ha ido incorporando ideas, propuestas y disensos durante más de un año.

Desde la fundación de Arafac en septiembre del 2015, se ha podido demostrar que la unión hace la fuerza. En tan solo un año diversos colectivos cannábicos han conseguido que sus peticiones, hermanadas en intención e ideales con el resto de comunidades autónomas que sí han logrado regular la situación de sus asociaciones, sean escuchadas y compartidas por muchos aragoneses que han apoyado cada uno de los eventos organizados desde nuestra comunidad.

Durante estos meses Arafac ha colaborado en diversas actividades, tanto reivindicativas como informativas, recreativas e incluso sociales. Mantenemos contacto con cada una de las federaciones involucradas en el resto de España, a través de las cuales seguimos aprendiendo y orientando nuestras exigencias políticas hacia puntos cada vez más desarrollados. Gracias al constante flujo de información que corre a través de todos los colectivos cannábicos del mundo y el debate constante tanto dentro como fuera de las asociaciones.

Cada día se consigue estar un poco más fuera del armario cannábico. La sociedad empieza a comprender que somos una realidad, no un síntoma o una enfermedad. Y nuestro deber es formar e informar a todas aquellas personas que desean adherirse a un colectivo plural y totalmente colaborativo. Ya sea de forma terapéutica, lúdica o social, el acceso a esta planta en ámbito privado no vulnera ninguna base ética, social ni tan siquiera penal. Sino más bien lograr fomentar las libertades colectivos e individuales, permitiendo así la proliferación de espacios con identidades propias que enriquezcan el desarrollo de una normalización que nos englobe a todos por igual.

No es solo nuestra pasión y determinación por el autocultivo lo que nos mueve hacia el asociacionismo; o la conciencia de que el consumo de cualquier sustancia debe ser elección única y exclusiva de cada uno, el motor que nos empuje a redactar un sinfín de borradores en busca de una normativa clara y efectiva.

Es un estilo de vida. Una cultura. Nuestra elección personal. ARAFAC